Una vez el agua del mar ha sido bombeada a través del condensador, hay que desecharla; sin embargo, como se origina en un área oceánica de bajo nivel, su contenido en fosfatos y nitratos es 1.500 por cien mayor que en la superficie. Esta agua tan nutritiva es bombeada desde nuestro condensador a un lago circular adjunto de origen natural («el corral de coral»), que está lleno de peces. En tal ambiente propicio, los peces son altamente reproductores, y la producción de alimento cubre el coste de operación de las bombas.

(Algunos seres humanos mal informados han discutido en ocasiones la moralidad de utilizar delfines para ayudar a mantener las piscifactorías. Consideran degradante obligarnos a producir criaturas acuáticas que luego serán devoradas por el hombre. Permítanme indicarles, en primer lugar, que ninguno de nosotros trabaja aquí obligatoriamente y, en segundo lugar, que mi especie no ve nada inmoral en que se consuman criaturas acuáticas como alimento. También nosotros comemos peces.)

Mi papel en el funcionamiento de la Estación Gerard-Worzel de Recuperación de Agua del Mar es muy importante. Yo («Ismael») actúo como capataz de la Escuadra de Mantenimiento del Orificio de Entrada. Dirijo a nueve miembros de mi especie. Nuestra tarea consiste en vigilar las válvulas de toma de agua de la cañería principal. Estas válvulas se embozan con frecuencia, debido a la presencia en ellas de organismos primarios, tales como estrellas de mar o algas, que ponen en peligro la eficacia de la instalación. Nuestra tarea consiste en descender a intervalos periódicos y limpiar la obstrucción. Normalmente puede hacerse sin necesidad de órganos manipuladores («dedos»), de los que, por desgracia, no estamos equipados.

(Algunos de ustedes han objetado que resulta impropio utilizar a los delfines para estos trabajos, cuando tantos miembros del Homo sapiens carecen de empleo. La respuesta más inteligente es que: primero, nosotros estamos designados por la evolución para funcionar insuperablemente bajo el agua sin equipo especial de respiración y, segundo, que sólo humanos muy diestros podrían realizar nuestra función, y tales seres humanos andan escasos en el mundo laboral.)



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